SISTEMAS PARA EL CONTROL DE HUMOS Y CALOR

SISTEMAS PARA EL CONTROL DE HUMOS Y CALOR

En la protección contra incendios, los sistemas para el control de humos y calor cumplen un objetivo esencial. Se trata de dispositivos que tienen como fin preservar y optimizar las vías de escape en los inmuebles, propiciando una extracción del calor y el humo.

En situaciones de fuegos descontrolados, es importante no solo mantener la calma, sino disponer de sistemas para un dominio sobre las llamas, vapores tóxicos y toda afección que pueda resultar comprometedora.

La normativa es específica en cuanto a la disposición de los elementos en vías de escape, teniendo en cuenta factores como el tipo de inmueble, las dimensiones de marcos, puertas…

Uno de los propósitos de los sistemas para el control de humos y calor es separar las zonas afectadas de las no afectadas. De este modo, el incendio se expandirá menos que si se carecen de los dispositivos.

El CTE es el Código Técnico de la Edificación, base a partir de la cual tendrán que aplicarse las normas. El CTE tiene diferentes secciones, entre ellas las dedicadas a espacios institucionales o comunidades, inmuebles con cabida para un millar o más de personas. Pero también los pequeños edificios han de seguir la normativa para evitar daños tanto humanos como económicos.

TIPOS DE SISTEMAS DE CONTROL PARA HUMO Y FUEGO

Existen diferentes tipos de sistemas de control para humo y fuego. Entre ellos se hallan los dispositivos de ventilación. Se basan en la gestión de la flotabilidad de los humos y vapores. Los sistemas de este tipo se componen de elementos mecánicos y sistemas de ventilación estáticos o pasivos (rejillas o aberturas), además de dispositivos de dotación de aire fresco. La UNE 23585 es la normativa que fija la utilización de este tipo de sistemas de ventilación.

Otro de los sistemas se basa en la presión diferencial. Su fin es mitigar la expansión del fuego y todo lo que conlleva. Funcionan propiciando una estanqueidad de los accesos a través de presurización diferencial. Se evitará así que los humos se cuelen por cualquier espacio, por reducido que este sea. Resquicios entre marcos y cualquier punto de escape, serán sellados a través de la presión diferencial.

El control de humos y calor por ventilación horizontal, es otra de las opciones para poner a salvo el inmueble. En este caso, el funcionamiento se da durante el fuego descontrolado, haciendo que los vapores, calor y humos se eliminen horizontalmente a través de dispositivos específicos.

Además de los sistemas anteriormente nombrados, entran en juego otros muchos elementos en la protección contra incendios en edificios. Los dispositivos para vías de escape tendrán que gozar de un mantenimiento periódico, y por supuesto ser instaladas por profesionales especializados en formas de preservación contra fuegos descontrolados.

UTILIDAD DE LOS SISTEMAS PARA EL CONTROL DE HUMO Y CALOR

En cuanto a la utilidad de los sistemas para el control de humo y calor, son muchos los peligros de que pueden librarnos. Entre otras consideraciones, son esenciales para permitir una correcta evacuación del edificio.

Además de facilitar que las personas salgan del inmueble rápidamente y sin obstáculos, serán otro eslabón más en la cadena de elementos que han de conjugarse para apagar un gran fuego en un edificio.

No solo basta con extintores o sistemas rociadores automáticos. Es necesario que los sistemas de control de humos y calor funcionen a la perfección, mediante un mantenimiento de acuerdo a lo requerido por las normativas UNE y otras referidas a protección contra incendios.

La instalación de los sistemas ha de realizarse de forma personalizada. La utilidad de los sistemas y su validez para atajar los problemas de incendio, aumentarán cuando se optimice el montaje, haciéndolo a la medida de las necesidades.

Además de la clasificación anteriormente mencionada, los sistemas de control de humos y fuegos pueden ser divididos según otros criterios, como el tipo de detección.

Por ejemplo, los detectores ópticos; en este caso, el detector colocado junto a la vía de salida de aire, activará el sistema para acelerar el control del incendio.

También existen detectores térmicos, sistemas que en este caso no se activan ante la presencia de humos, sino directamente de llamas y calor. Integran componentes que, alcanzando determinadas temperaturas, se fusionan y dan la voz de alarma.

La funcionalidad de estos dispositivos los hace perfectos para cocinas o lugares en donde de manera normal existen humos o vapores, como garajes.

Por su parte, los detectores de radiación también posibilitan una optimización de la salida en emergencias, funcionando a base de medidores de la radiación que provoca el fuego.

El servicio que proporcionan los sistemas de control contra el fuego, se hace extensible a edificios de todo tipo, incluyendo pequeños apartamentos.

Una de las utilidades y ventajas más evidentes de estos dispositivos, es que propiciarán mayor tranquilidad para los usuarios al evitar sorpresas y sustos.

Hay que insistir en que en la dotación de elementos contra incendios, no solamente hay que preocuparse de extintores, de barras antipánico y otros elementos para vías de escape. Hay que servirse de expertos en control de fuego y humo, quienes realizarán los correspondientes montajes y mantenimientos.

También habrán de realizar una planificación antes de ponerse manos a la obra, ya que hay tener todo bien pensado, sobre todo cuando hay que actuar en grandes edificios y adaptarse a las normativas vigentes respecto a la protección contra fuegos descontrolados.

PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS

Los elementos de protección contra incendios, asegurarán que un edificio no se vea reducido a cenizas por efectos de las llamas. Pero lo más importante: evitarán que los inquilinos de zonas residenciales, así como el público de espacios comerciales o institucionales, sufran las consecuencias del humo y/o fuego.

La intoxicación por inhalación de humo es una de las principales causa de muerte en los incendios, por encima de los fallecimientos o heridas causadas por el contacto directo con el fuego.

Como hemos indicado, sistemas BIEs y otros, resultan fundamentales para algunos espacios, pero de poco servirán si no hay una asociación con otros elementos. Cuando el fuego es masivo o ha afectado a telas, plásticos y combustibles peligrosos, la barrera contra el monóxido de carbono ha de estar firmemente dispuesta.

De lo que se trata es de que a los usuarios no les llegue las consecuencias del fuego, gracias a la instalación de barreras físicas y/o basadas en sistemas como la presurización.

Por otra parte, en la preservación de edificios contra fuegos no controlados, es necesario un montaje cualificado de elementos físicos para vías de escape. Estamos hablando de barras antipánico (incluyendo aquellas pensadas para clientes con dificultades motoras), de pulsadores automáticos de emergencia, de cerraduras antifuego, antihumos, anticalor… y de puertas cuyos materiales no permitan ni la transmisión ni la combustión.

En cualquier caso, si tiene cualquier duda sobre los dispositivos para el control de humos, calor y fuego, consulte con especialistas en una de las facetas más importantes en la seguridad de los inmuebles.


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